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Tu hermano siempre lleva la razón

La experiencia es la madre de las ciencias, también en alimentación. Es una lástima cuando uno recibe consejos acertados demasiado tarde y, además, falla al llevarlos a la práctica. El triatleta profesional Michael Raelert aún tiene el regusto amargo cuando recuerda cómo aprendió una lección importante:

“No olvides el avituallamiento”, me dijo, ”es importantísimo“. Mi hermano Andy me dio ese consejo crucial cuando hablamos por teléfono el día antes del Ironman 70.3 Oceanside de marzo de 2010. Él ya había participado en algunas carreras y había sufrido alguna que otra mala experiencia. Si tu hermano mayor te insiste mucho en que cuides tu alimentación, está claro que hay que ponerse manos a la obra. Pero la carrera ya estaba a la vuelta de la esquina. Un poco nervioso ante la inminencia de la competición fui corriendo al supermercado más cercano y arramblé con los productos que encontré en los lineales. 

De vuelta al hotel me leí las instrucciones y preparé mi avituallamiento siguiendo las indicaciones de los paquetes al pie de la letra. Un poquito de esto y una pizca de eso. ¡Genial! ¡Lo había conseguido por los pelos! “Ya tengo todo preparado”, pensé. Pero lo cierto es que la mezcla estaba asquerosa y me sentó fatal. Calculo que dos tercios de la bebida que ingerí salieron con la misma velocidad. Cada vez que intentaba tomarme mi mejunje en la bicicleta, ascendía de nuevo. Aunque lo intenté varias veces, siempre pasaba lo mismo: beber, aguantar la respiración, experimentar una sensación desagradable y todo fuera. En el segmento de carrera, la bebida me pasó factura: casi me vine abajo. Por suerte, después de la bicicleta era de los primeros y pude iniciar la última disciplina con ventaja. Conseguí acabar la carrera, pero no me encontraba muy bien.

Después de la competición volví a hablar por teléfono con Andy. Tuve que admitir que mi hermano mayor llevaba otra vez la razón: una sensación casi tan amarga como mi extraño brebaje. Pero, ¿para qué vamos a engañarnos?: organizar el avituallamiento correcto con suficiente antelación es esencial.

Poco después nos pusimos en contacto con el equipo de PowerBar. No quería volver a pasar por una situación como esa.

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