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El misterio de la coca-cola y la glucosa en sangre

Thomas y los mitos de los triatletas.

No todo lo que es negro y dulce nos aporta la energía necesaria para movilizar las últimas reservas en una media distancia. A esta conclusión llegó Thomas Hellriegel, que fue triatleta profesional, tras luchar por la victoria avanzando en zigzag:

Hace unos quince años participé en una competición de media distancia que se celebró en el sur. El segmento de natación me fue bien. Y en bicicleta tenía las piernas tan potentes que al final conseguí liderar la carrera. Con una ventaja de tiempo considerable, ya solo me faltaba la carrera a pie de 20 km para llevarme el trofeo a casa. Solo había que recorrer 2 vueltas: a ponerse las pilas y concentrarse, concentrarse, concentrase…

Durante los primeros kilómetros todo salió a pedir de boca. Después, mi rendimiento empezó a disminuir: no sé si me afectó pensar en los cócteles que saborearía en la playa tras la competición o el calor sofocante que hacía. Lo cierto es que después de la primera vuelta dejé de encontrarme bien. Como no había ni rastro de cócteles en el circuito de competición, decidí buscar otra alternativa para volver a recuperar mis niveles de glucosa: una coca-cola fresquita sería ideal.

Aunque me bebí el primer vaso que vi en el puesto de avituallamiento, no conseguí volverme a concentrar en la meta, la playa y los cócteles. Por eso pensé “más, seguro que ayuda más“, y me tomé otro vaso en el siguiente puesto. Sin embargo, tampoco no me sirvió de nada y los niveles de glucosa siguieron bajando a más velocidad de que la yo llevaba.

Cuando empecé a marearme, pensé que avanzar en zigzag no era la mejor manera de llegar a la meta. Y mi velocidad media se estaba resintiendo mucho. Por suerte, contaba con la ventaja de tiempo del principio, lo que me permitió lograr el trofeo por los pelos. Al llegar a la meta, no me encontraba con fuerzas para subir al podio y elevar los brazos. “¡Coca-cola!, ¡otra coca-cola!“, grité pensando que a la tercera seguro que iba la vencida. 

Algo preocupado, el organizador me dio enseguida una botella entera. En cuanto vi la etiqueta, comprendí lo que había pasado. Al parecer, alguien le había indicado al organizador que los triatletas cuidan mucho su línea: con ojos como platos leí en enormes letras de imprenta “sabor refrescante, sin calorías“, o sea, era coca-cola con edulcorante.

Yo aún estaba agotado, pero bastante aliviado al ver que no era solo mi culpa…

Saludos, Thomas

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